Carta de un corazón melancólico

Las noches enturbiadas por un calor que ya no está, un frío mezquino que recorre cada centímetro de mi piel, pensando, gritando con la boca cerrada, llorando con la garganta seca para que nadie lo escuche.

Recuerdo aquellas noches, enredadas en una cama que era testigo de la pasión de aquel cariño, de aquel sudor que mojaba y hervía de nuestro amor.

Recuerdo aquellas sonrisas, esas gracias que nos dábamos por nuestro primer beso, en un sofá, preguntando si podía ser más largo… y lo fue, parece que fue ayer.

Nunca sabré que cara tenía al verte, ni como te tocaban mis manos y menos aún si sigues recordando si mi corazón reventaba al verte, que era lo único que podía sentir.

Nunca sabremos que hicimos mal, nunca sabré si tu decisión fue sólo un vendaval arrepentido actualmente. Si todo ese vendaval que hemos sufrido merecía este simulacro de evasión de no querer sentir más.

No lo sé, no sé si de verdad compensó aquella situación, si tú, corazón, estás bien o por el contrario estás como yo; reflexionando que existe una vuelta atrás.

Una vuelta atrás para aprender, para perdonar.

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