Para el que no me creyó

Se notó en el ambiente, en el pesar de las nubes, en las increíbles historias que quedaban y que habían ocurrido en ese mundo, paisaje marcado por unas reglas creadas por el mismo. Ambiente que procedía de una cabeza con poca claridad, ya que, la única claridad ininterrumpida era creer en aquel mundo.

Si quieres vivir allí, solamente tienes que sonreír, con la única regla de ser honesto contigo mismo para poder serlo después con los demás. Siempre repetía eso a todo al que conocía, era algo que aprendí y que el mundo necesitaba saber. Lo aprendí cuando descubrí la añoranza de tener una cabeza tranquila, cuando todos se volvieron locos y se declararon la guerra unos contra otros.

Una guerra ininterrumpida, donde las armas no mataban, dejaban cicatrices en tu interior, puedo decir que duele más de esa forma porque no existen hospitales ni siquiera unas vendas que te puedan curar, lo debes hacer tu mismo o que el tiempo te ponga donde le plazca.

Era aquel lugar, aquel ambiente lleno de pasividad emocional, donde no se lloraba por tristeza, se lloraba porque la gente que quería estaban allí. No hay preocupaciones ni lugar alguno para la tristeza, sólo para recordar como eres feliz, porque, como, cuando y donde lo fuiste.

Porque cuando pasabas al entrar en aquel mundo estaban todos esperándote, bien pronunciando el perdón de tus errores o simplemente dándote las gracias por aquel momento en que se encogían y estabas tu ahí para regalar una sonrisa. Pero lo más importante es que hay sitio para todos y lo seguirá habiendo.

Estaban allí todos y tú por el medio, mientras, veías sus sonrisas, así era ese mundo, lleno de lágrimas con vida en espejos de felicidad. Pasabas y te movías lento porque no querías dejar de recorrer aquel lugar lleno de la gente que está siendo feliz, maldecías al tiempo por existir.

Ha sido duro vivir la vida que he estado viviendo, por eso me preocupé en crear este mundo, mimarlo cada día, que se vaya llenando de gente y que creciese junto a mí, a pesar de que, al principio, aquel mundo estaba solo pero me llevó a pensar que tarde o temprano ese lugar estaría tal y como está ahora, lleno de vosotros.

Lo preparé y encendí las luces al primero que se quiso meter en él, como algo bonito a punto de comenzar.

Confiando que la vida es algo más que limitarse a vivir, escondiéndome como un anónimo con mi mundo infantil guardado para el que quiera entrar, así se creó este mundo.

Era allí, ese lugar del que siempre os hablé, del que yo gritaba a los 4 vientos que existía y nadie me creía, donde una vez vivido no querías salir porque simplemente estabas allí, limitando a sonreír.

Un mundo idealista, donde salía yo de mi casa esperando aquel autobús y fue cuando me di cuenta de que todo esto era algo más, que las manos que escriben esto tienen un lugar en ese mundo que creé.

Fue cuando al subir al autobús, allí estaban todos, dándome ánimos para seguir en esta vida, donde el conductor solo me repetía “Todos quieren ir a tu mundo”.

Bienvenidos sois y pongo de manifiesto a todo aquel que esté leyendo y se encuentra sin esperanza alguna, sólo o maltrecho de sentir que…

ese mundo existe y merece la pena esperar.

See you in memories.

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