El recuerdo olvidado

Pasó la noche nublada, con la luna nevada, gris y desamparada. Una luna atónita tal y como si tuviese que estar ahí porque sí, daba su reflejo a aquel futuro suceso, con la única tarea de dar un poco de luz a aquel muchacho entre tanta niebla.

Es aquella luna de la que hablo siempre y que a veces siento que tiene más fuerza que su hermano el sol.

Con un suelo mojado, perpetuos y vacilantes eran los pasos que ella daba delante de el, esa muchacha iba delante de el, por aquel camino nublado y miedoso.

Era el destino o aquella ente divina que guiaba sus pasos, aquel suceso fue dictado y ninguno de los dos sabía que iba a ocurrir esa misma noche, pero, en el camino, ella iba delante de el.

Pararon en aquel antro; humo, colillas, alcohol, desinhibidos por agua venenosa, música estruendosa… el lugar perfecto para esconder tus tristezas, tus miedos o simplemente para mostrar quien realmente no eres. Y es que la historia de aquel muchacho le hizo superar el no tener que hacerse pasar por alguien y poder ser el mismo en esos sitios, sin la necesidad de tener vergüenza por saber cómo es; paciente, noble y honesto con todo aquello.

El se quedó atrás, a veces sólo, a veces hablando con desconocidos pero siempre espectante de los movimientos de aquella llamada de atención, de aquel roce que esperaba ser un cariño en un futuro.

Ella siempre delante de el, el detrás de ella, guiando sus pasos de nuevo por aquellas calles hasta que llegó de manera sorprendida a su lugar.

Y sin esperar nada, decidió subir, y lo encontró allí; el regalo que hacía mucho tiempo que no le regalaban.

Una sonrisa, una caricia, un gratuito abrazo, unas palabras que solo tienen algunos y algo que marcó esa noche y estremeció a la luna…

Dos manos se juntaron, la de ella y la de el, como si hubiesen estado esperando toda la noche para aquel suceso, como si las piezas del puzzle empezasen a encontrarse en esta vida, como si la historia que tenía el se estuviese repitiendo una vez más.

A pesar del momento que se estaba viviendo, aquel era consciente, decidió dejarse llevar y disfrutar de lo que sabía que iba a ocurrir al día siguiente…

Ella no recordó nada, la luna no volvió a salir y a el… le dolió el corazón.

No fue un sueño, no fue algo obligado, no fue fortuito, surgió así. Si por la vergüenza o por el olvido temprano de ella, ella se olvidó de aquella noche.

El día siguiente llegó y tan sólo, esa pequeña historia, entre sábanas frías y parqué de segunda se marchó dando las gracias por aquella noche.

En su interior algo florecía, pero siempre temiéndose lo peor, y lo peor no fue seguir con aquello sino que aquello se convirtió en…

Un recuerdo que el solo recordará.

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